VENGANZA

Ilustración de (c)José Vicente Santamaría
Ilustración de (c)José Vicente Santamaría

Porque te miré. Porque me miraste y te dejé hacerlo. Porque me acerqué. Porque me dejaste acercarme. Porque confiaste aunque no debías, pero me atrapaste y también te dejé. Porque pensé que quizás me salvarías. Porque te controlaría pero tú te darías cuenta. Porque me hiciste pensar que sería así. Porque te me diste y me quise dar, aunque no del todo, no lo peor, lo que yo sabía que me llevaría aquí, lo que nunca podré controlar. Porque sabía que no lo conseguiría. Porque me quise engañar, pero pensé que funcionaría, que contigo sí ocurriría. Porque no supiste ver más allá en mis ojos claros que siempre tuvieron cieno. Porque te creí superior y además lo eras. Porque permitiste creerte que lo era yo. Porque mi oscuridad siempre dominaría tu luz. Porque nunca me diste razones, pero te hice mi única razón y, en realidad, la única razón era la mía. Porque me la respetaste. Porque eras ingenua e inteligente a la vez, porque no podía creerte tan bella, adorable y entregada. Porque me cegaste aun viviendo en tinieblas. Porque al final sí me descubriste y quisiste salvarme, pero siempre fue demasiado tarde.

   

Si no hubieras querido, si hubieses huido antes… Yo no lo merecía y te habría encontrado de cualquier forma, aunque te hubieses escondido en el fin del mundo. Las alimañas tenemos un olfato infalible y tú dejabas rastro en todas partes. Porque no pude soportar que ni siquiera lo intentaras y te empeñaras en creer en que lo mejor puede con lo peor. Porque tengo que justificar que eso es mentira, que la naturaleza siempre es una y no se puede luchar contra ella. Porque hay un proverbio oriental que dice que es más fácil cambiar el curso de un río que el carácter de un hombre. Porque no lo quisiste ver y tengo que demostrártelo. Porque simplemente tengo que vengarme de mí mismo y condenarme. Porque siempre quise acabar con el mal que nació conmigo, el miedo y horror que ahora veo en tus ojos, y por eso no he hecho más que conjurarlos. Quizás sobrevivas ahora, quizás no, pero de cualquier manera me será indiferente porque siempre me acepté como soy. Así que en cualquier después que tengas, no lo dudes: busca venganza también o ellos seguirán venciendo.

 

 

©Mariola Díaz-Cano Arévalo

Octubre 2012 


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